sábado, 13 de febrero de 2016

Un lugar adónde volver



El olor a champú Johnson’s Baby, las pompas de jabón que flotaban –y algunas salían por entre los paneles de la ventana y se iban lejos, el viento las sacudía, se ponían transparentes y al fin estallaban–... hacía las pompas con el tubo de cartón del papel higiénico. Así quedaban más grandes. Pero eso fue después. ¿Qué era lo que hacía antes? Tratar de volar. Con una toalla en los hombros, como Superman. A veces creía que alcanzaba a volar un poco. Y, por la noche, me dolían las piernas.

También comía hormigas. Las veía andar en fila, cargando granos de azúcar o pedazos de hojas. Cogía una y me la metía a la boca. Pero en el suelo había rendijas y alcanzaba a ver monedas. Soñaba con poder levantar las tablas y encontrar todas las monedas que hubiera sobre ese suelo de tierra. En el apartamento de al lado tenían un caballo. Mi papá una vez le dio un plátano verde entero; sin cocinar, sin partir.

El balcón tenía unas barandas anaranjadas. La de más arriba era mucho más gruesa que las de abajo. En ella quedaban colgadas las gotas de lluvia, por la tarde. Yo pasaba la mano rápido y quedaba untado de agua; y esa agua olía a metal. Había unos cables de luz con unos rollos grandes en las puntas. Estaba seguro de que con solo tocarlos podría electrocutarme y morir. ¿Los habré tocado alguna vez? Abajo tenían una perra, que se llamaba Lulú. ¡Cómo ladraba! La veía desde el patio. Si no lo recuerdo ahora temo perderlo para siempre. En el patio había un árbol de guayabas; mi hermana peló una vez parte de la corteza para escribir algo. ¿O para dibujar un corazón? La regañaron fuertemente. El sol era del color que describe Lampedusa en El Gatopardo, en una de las primeras páginas. A veces había guayabas en el suelo. Algunas maduras, pero la mayoría, pequeñas y verdes. Comía las que hubiera, en todo caso.

¿He vivido todos estos años sin pensar, sin sentir? Olvidar la infancia es imperdonable. ¿Debo inventarme una para tener un lugar adónde volver?

2 comentarios:

  1. Està muy muy bacano de verdad. Ojalà pusieras màs (que opinàs que conchudo, yo que no voy a volver a poner nada y diciendo que pongas màs, pero no importa).

    ResponderEliminar
  2. Quiubo, Chojuan. Muchas gracias por leer estas güevonadas. Voy a tratar de publicar más seguido, vamos a ver. Si no va a volver a poner nada en su blog, puede, en todo caso, cuestionar las estructuras de autoridad y relaciones asimétricas de poder en los blogs gomelos como el de Javier Moreno.

    ResponderEliminar